CARTA DE UN PADRE A UNA HIJA INDIGNADA

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Carta de un padre a una hija indignada

Querida hija:

Debes saber que soy un legalista, creo en la fuerza de la ley por encima de todo y en la palabra escrita que, como dice el refrán, no se la lleva el viento y queda para las generaciones futuras. Por eso te escribo esta carta.

Entiendo que estés indignada y que quieras manifestar con tu voto ese “cabreo” que según tú tienes contra la clase política, la casta sindical, el capitalismo, la iglesia, los obreros que votan al PP, los medios de comunicación, los socialistas, los falangistas de Ciudadanos, la Guardia Civil, el ejército, la OTAN, la Unión Europea, Uber, los bancos, los profesores de la universidad…en fin casi con todo el mundo, incluidos muchos de tus compañeros de Movimiento (Unidos Podemos no es un partido) por no ser suficientemente comunistas. Para ayudarte a superar ese cabreo intrínseco en el que pareces vivir debes saber algunas cosas:

Debes saber que mucha gente de mi generación no pudo estudiar una carrera, un máster, ir a Inglaterra a estudiar inglés, viajar, conocer tantas novias como tú novios o amigos como ahora los llamáis. En mi generación, muchas mujeres se casaban porque se quedaban embarazadas y no tenían la mínima oportunidad para decidir qué hacer. Tampoco pudieron hablar con sus padres de política, ni de casi nada, en aquellos tiempos tener ideas era ir a la cárcel de manera segura y la gente tenía un miedo pavoroso a la “secreta”, la policía franquista que tenia oídos y ojos en todas las paredes de España. Aún así hubo muchas que pelearon y se enfrentaron al franquismo aunque, todo hay que decirlo, sus líderes vivían en la Unión Soviética, muy lejos de aquella policía.

Debes saber que a la edad de 14 años se empezaba a trabajar, en una droguería, en un taller como aprendiz, limpiando casas… Se aprendía a leer como se podía: unas cuantas letras en el colegio y las demás dejándose las cejas en los libros de las casas donde se limpiaba o en los autobuses de vuelta a casa. Gracias a aquella curiosidad se podían leer las nóminas del trabajo, los derechos, libros y panfletos y comprender muchas de las cosas por las que había pasado nuestro país.

Las pesetas que se ganaban eran para pagar la iguala del médico, era una cantidad que se pagaba al galeno del seguro, y para las “permanencias”, unas horas que el maestro dedicaba mas allá del horario escolar para enseñar lo que se debía aprender en las horas normales de clase. Las pocas monedas que quedaban eran para la señora (no había enfermeras suficientes en aquel entonces) que venía a pinchar los inyectables que el doctor prescribía al abuelo que no tenia pensión y que era cuidado por una de las hijas, con a la anuencia de su marido. Como verás poco tiempo y dinero y aún así aquella generación ha conseguido que tú y tus camaradas tengáis estudios universitarios, sanidad pública, gratuita y universal, educación igualmente pública, gratuita y de calidad, derecho a decidir sobre tu propio cuerpo, protección ante las palizas e insultos, derecho a legalizar, sí, a ser reconocida como familia, la relación que mantengas con la persona que amas, incluso siendo de tu propio sexo…en fin una vida, un mundo, muy diferente al que vivimos no hace mucho tiempo.

No quiero que pienses al leer esta carta que te estoy reprochando nada, ni tan siquiera pido reconocimiento al inmenso esfuerzo que todos los de mi generación hemos realizado, pero quiero que lo sepas, que lo tengas en cuenta y que antes de hablar tan ligeramente como algunas veces oigo, a ti o a tus camaradas, penséis en lo escrito en esta carta.

Quiero advertirte también que voy a votar y que no voy a votar por tu Movimiento, voy a votar por uno de los partidos a los que le debemos la generosidad con la que supieron enterrar los fantasmas y miedos que tanta sangre nos costó y que parece que estáis dispuestos a revivir, a uno de los partidos que han contribuido a que esta sociedad sea más justa, igualitaria, avanzada y social.

No me vengas con la monserga de la corrupción, todos los corruptos están bajo el imperio de la ley, siendo juzgados, muchos en la cárcel y ni el Rey, nunca mejor dicho, se salva del brazo de la justicia y te advierto: mientras haya personas habrá corrupción. Tiempo al tiempo. Nuestro trabajo, nuestra obligación, es perseguirla, arrinconarla y no tener la mínima condescendencia ni con los “otros” ni con los “nuestros”.

Quiero que sepas también, creo que lo sabes, que muchos de tus camaradas, de tus indignados, son hijos, nietos, de aquellos que nunca tuvieron que fregar, que nunca fueron aprendices, que siempre estuvieron arriba, con Franco, con Felipe, con Aznar, pero no es reprochable, es el valor de la democracia que hemos construido y en la que queremos seguir viviendo.

Para terminar no quiero despedirme sin que sepas que solo vosotros, los indignados, los agraviados de este sistema al que despreciáis, sois los responsables de que tengamos que votar otra vez tal y como ya dijimos y de las consecuencias que se deriven de ello, para bien o para mal.

Pedro Díaz para @Rebeldia_es

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