Cuestión de responsabilidad política

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Cuestión de responsabilidad política

El pasado 20 de diciembre, en España, se celebraron elecciones generales que depararon unos resultados tan excepcionales como esperados. El Partido Popular ganó dichas elecciones, pero el resultado, muy alejado de la mayoría absoluta les ha dejado a merced de otras formaciones políticas para poder asegurar gobierno.

El PSOE fue, claramente, la segunda opción de los españoles, pero con un número de diputados tan exiguo que hace que los socialistas tengan casi imposible armar una mayoría de progreso suficiente como para poder gobernar el país y por tanto ha de esperar a ver qué logra el PP y su llamada a la responsabilidad política.

Por si esto no fuese suficientemente maquiavélico en sí mismo, la tercera fuerza política, la que podría considerarse la llave de la gobernabilidad, Podemos, está conformada por cuatro grupos distintos, con intereses contrapuestos, con vocación de formar Grupo Parlamentario propio, con su portavoz cada uno y cuyo único nexo seguro de unión es su desprecio por el PSOE.

Lo primero que habría que dejar por seguro, porque vistas las reacciones de unos y otros, no parece haberse comprendido bien, es que quien tiene la responsabilidad política de formar gobierno es la lista más votada, la encabezada por Mariano Rajoy y sus 123 diputados electos. Y es a ellos, al PP, a los que les corresponde reclamar a aquellos que quiere pedirles su apoyo, intereses.

Lejos de estar dispuestos a negociar, el PP parece haberse atrincherado en una suerte de postureo de la responsabilidad política, por el que las otras formaciones políticas deben abstenerse en la votación de investidura de Rajoy y dejarles gobernar, sin interés alguna. Pose de falsa responsabilidad institucional tras la cual solo se esconde un interés en desgastar al PSOE y acabar forzando unas nuevas elecciones en las que confían en rehabilitar parte del voto huido a Ciudadanos.

Es decir, y según palabras de sus líderes, el PP es el único que puede mantener la unidad de España, continuar con la supuesta recuperación económica y satisfacer las reclamaciones de nuestros socios europeos, bajo cuya tutela estamos desde que aceptamos el rescate de los bancos. Y por ello, PSOE y Ciudadanos deben permitirles seguir en la Moncloa cuatro años más y punto.

Cuando desde otras formaciones políticas se insinúa que si el Partido Popular quiere su apoyo ha de ofrecer intereses a cambio de la abstención o el voto a favor de la investidura de Rajoy, envueltos en la bandera de España, gritan todos a una “irresponsables, interesados, radicales…” Una estrategia harto equivocada si lo que realmente pretendieran es formar gobierno, pero, insisto en mi idea inicial, en Génova ya han echado sus cuentas y están convencidos de que una repetición de las elecciones les situará en mejor posición para la negociación y por ello han decidido boicotear esta.

Si el PSOE pide a cambio de la transferencia de sus 89 diputados, por ejemplo, que no sea Rajoy, el amigo de Luis, sé fuerte, el que presida el Gobierno, los populares se hacen cruces. Si los socialistas piden, como forma de contentar a sus bases que el PP derogue la Reforma Laboral que tanto paro y sufrimiento está causando; una nueva Ley de Educación consensuada con todos los profesionales implicados que haga olvidar la infame Ley Wert; o el final de la Ley Mordaza; desde la derecha se nos acusa de no respetar la voluntad de los españoles.

Olvida el PP y su caverna que si ellos se deben a sus siete millones de votantes, los socialistas se deben a su más de cinco millones de leales. Y que si bien es verdad que los populares son la opción más votada, también lo es que son mayoría los españoles que no quieren otros cuatro años más de recortes, corrupción, autoritarismo pepero y subidas del gas y la electricidad.

Si la derecha está tan preocupada porque Podemos y sus socios lleguen al poder, deberían plantearse que tienen que dar crédito más que suficiente al PSOE para que les permita gobernar y que esas razones pasan porque se lleven a cabo los puntos fundamentales del programa electoral socialista que han votado, insisto, más de cinco millones de españoles que quieren que su voto no vaya a la basura.

Incluso, dado su enorme patriotismo y su desmedido crédito y responsabilidad política, desde el PP, pueden plantearse dejar gobernar al PSOE con su abstención, a cambio de asegurar la integridad territorial de España y alejar el fantasma de Podemos y el independentismo que tanto les quita el sueño. Estoy segura de que los españoles se lo agradecerían eternamente.

De Ciudadanos ni me pronuncio, primero porque su papel resulta irrelevante, dada la aritmética parlamentaria, por más declaraciones altisonantes y pactos de estado que propugnen y segundo porque ellos están a lo que mande el PP como bien ha dejado claro su líder Albert Rivera, poniendo la pelota en el tejado de la verdadera oposición, el Partido Socialista Obrero Español.

 

Artículo de @martuniki para @rebeldia_es

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