Frustración política: de padres frustrados, hijos desesperados.

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Frustración política: de padres frustrados, hijos desesperados

El actual momento político no está creando mas que frustración política. Dice Pedro Sánchez que no entiende el odio que algunos dirigentes de Podemos tienen contra los socialistas.

Pedro es joven al igual que esos dirigentes y conoce la Transición y el camino recorrido hacia ella de oídas o, como mucho, de lecturas y tanto en una fuente como la otra no suelen detallar hechos, datos, impresiones que no son, según algunos historiadores, demostrables u objetivos, sin embargo estos detalles son fundamentales a la hora de explicar algunos hechos o actitudes que más tarde la Historia de nuevo trae a la palestra.

En mi juventud, yo si viví la Transición de primera mano y es seguramente por eso que admiro aquel periodo de nuestra historia, todos éramos “rojos”. Para el franquismo eran comunistas de la peor especie todos aquellos que no fueran falangistas del régimen, los había contrarios a éste, o colaboradores de cualquier tipo. Así, eran enemigos los socialdemócratas, demócrata cristianos, comunistas, por supuesto, liberales etc.

De todas estas familias eran los comunistas, maoístas, estalinistas, trotskistas etc. los que consideraban que sólo ellos habían luchado contra Franco. Muchos habían sufrido cárcel, destierro y algunos murieron fusilados y muchos en las cárceles.

Y aquí empieza la cuestión, la razón de que aún no se haya encontrado el consenso suficiente sobre este periodo histórico, sus consecuencias y las derivadas que nos han llevado hasta este momento de máxima frustración política.

La mayoría de los militantes, luchadores, advenedizos e impostores no superaron el resultado definitivo de la Transición y mantuvieron una lucha, un rencor, tan inútil como pernicioso para la política española. El rencor y el odio, más o menos oculto, se mantuvo especialmente contra los que toda esta pléyade consideraron traidores: los comunistas del PCE y especialmente los socialistas. Estos últimos por varias razones, a saber: no se les había visto en la lucha clandestina contra el franquismo, venían de fuera y apoyados por regímenes democráticos pero capitalistas, como Francia y Alemania, pero lo peor es que, de la nada, consiguieron anular hasta casi su desaparición a toda aquella cohorte de luchadores revolucionarios. Si, desaparecieron de la vida política pero mantuvieron sus convicciones y, lo que es peor, su odio, rencor y frustración política frente a todo lo que ellos consideraron la mayor traición a la lucha de clases y a la clase obrera que jamás antes se había producido en la historia de la humanidad. Ante este sentimiento de frustración política nada se puede hacer porque nace del error que no se quiere subsanar: reconocer como mejor sistema político conocido la democracia de corte liberal sustentada en el reconocimiento y defensa de lo social y eso es precisamente lo que consiguió la Transición para España, un Estado, nada menos que, social y de derecho, que a trancas y barrancas ha acabado con la penosa historia de regímenes totalitarios y guerras fratricidas entre españoles.

El régimen de la Transición supo integrar en la modernidad a todas las corrientes políticas y sindicales, reconoció derechos a los ciudadanos y a los pueblos de España y trajo al mundo a la criatura que tanto añorábamos: la capacidad de resolver los problemas discutiendo, negociando y consensuando.

Todo esto deberían saberlo los políticos de Podemos pues muchos de ellos son profesores universitarios y todos ellos deberían conocer los logros políticos, sociales y económicos de este joven régimen al que quieren liquidar obviando la innegable lucha y esfuerzo de los que sí quisieron dialogar y trabajar desde dentro para cambiar todas aquellas cosas que la mayoría del pueblo anhelaba: paz, seguridad y derechos.

Estos jóvenes resentidos herederos de padres políticamente frustrados porque no supieron, o no quisieron, ver los deseos del pueblo, saben el porcentaje de voto a afirmativo que obtuvo la Constitución. Saben perfectamente que los socialistas han sido los principales artífices de este éxito. Bajo sus gobiernos se han afianzado y consolidados derechos sociales, políticos y sindicales. Se ha modernizado la estructura económica del país y se ha integrado a España en el mundo, se ha desarrollado un sistema de derechos y valores que para sí los querrían muchos otros países: una educación pública y gratuita de la que ellos, por cierto, se han aprovechado y muy bien, y no todos son hijos de trabajadores. Se ha construido un sistema de Seguridad Social racional y viable en condiciones económicas muy adversas, tenemos un sistema sanitario orgullo de la Nación, de sus usuarios y de los profesionales que lo integran. Si estos chicos hubieran luchado por esto o, sin luchar, hubieran conocido la miseria, la cutrez del franquismo, pelearían ahora por mantenerlo y desarrollarlo y no por destruirlo.

Estos chicos afectados por la frustración política de sus progenitores odian a los socialistas por ser los padres de este sistema, odian a Felipe González porque representa el poder, la capacidad, para haber transformado este país desde la nada, desde la más profunda miseria, a una realidad insuficiente pero capaz de cambiarse a sí misma, porque representa el esfuerzo, la capacidad para ceder, la generosidad para postergar, nunca renunciar, unas conquistas que deben conseguirse con las armas que tan buenos resultados nos han dado: el debate honesto, el consenso y la renuncia temporal.

Reconozco que yo he pertenecido a esa generación que durante muchos años ha considerado al Psoe responsable de mi frustración política, responsable de muchos males que solo existían en mi mente, y agradezco a estos chicos y a la frustración política de sus padres que supieron transmitírsela el haberme dado cuenta a tiempo de lo grande y fructífero que ha sido este periodo de nuestra historia, solo por eso ha merecido la pena vivirlo y solo por eso, y sin renunciar a uno solo de mis ideales, abogo por volver a un tiempo pasado que en este caso si fue mejor, sin duda alguna.

Nada hay reprochable en nuestras conductas y mucho de lo que sentirse orgulloso. Volver ahora, de nuevo, a levantar cadáveres ya descompuestos como la confrontación fratricida, la renuncia y el desprecio al esfuerzo que realizamos es recrear la frustración política y vuestros hijos no lo merecen y nuestros nietos tampoco.

Salud camaradas.

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Un pensamiento en \"Frustración política: de padres frustrados, hijos desesperados.\"

  1. Se ha perdido una oportunidad histórica para la segunda Transición: un gobierno pluripartidista con reparto de carteras y políticas de Estado basadas en el consenso. Estoy hasta los huevos de este país.

    El artículo parece un poco anti-Podemos, como si estos fueran causantes de la “frustración política” que vivimos hoy en día. A mí, no obstante, me parece que este partido no es más que la marca más de izquierdas de un sistema en ruinas. Todos los partidos del arco parlamentario al final han optado por promocionar su interés partidista y fomentar una división de las dos (o cuatro, u ocho …) Españas que es absolutamente irracional y remarcadamente falsa, y todo en detrimento de la realidad: a pie de calle, a los españoles de todo signo político no nos queda más que entendernos y eso es lo que hacemos todos los días en las oficinas, los pasos de cebra, los bares y en cualquier sitio público.

    Lo dicho: hasta los huevos.

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