SESIÓN DE INVESTIDURA O “EMBESTIDURA”

Sesión de investidura o envestidura

SESIÓN DE INVESTIDURA O EMBESTIDURA

En estos días, anda el Rey recibiendo a los líderes de los distintos partidos políticos para decidir a qué candidato le encarga el marrón de presentarse a la Sesión de Investidura, que más parecería una sesión de “embestidura”, porque tiene más peligro que un encierro de los sanfermines.

De un lado está Mariano Rajoy, que no ha podido o no ha querido, ni tan siquiera intentar asegurar apoyos para conformar una mayoría suficiente como para afrontar la Sesión de Investidura con alguna garantía de éxito. Lo de Mariano es para estudiarlo detenidamente porque tras pasar cuatro años aplastando con el rodillo de su mayoría “absolutísima” al resto de fuerzas políticas, ahora anda sorprendido de que los aplastados pasen olímpicamente de sentarse a pactar con él.

De otro lado está Pedro Sánchez, que ha intentado por todos los medios posibles asegurar una mayoría suficiente para ser investido, aunque a la vista de la lista de sus futuros socios de gobierno: Podemos, los catalanes de Ada, los valencianos de Oltra, las Mareas gallegas, el PNV, lo que queda de Izquierda Unida, lo que queda de Convergencia y Esquerra Republicana de Catalunya; tiene bastantes más probabilidades de acabar envestido por cualquiera de ellos.

En estos días, si dices que el Partido Socialista Obrero Español no debería siquiera estarse planteando esta posibilidad de pactar con el independentismo y los que defienden el “derecho a decidir”, eufemismo para esconder el mismo independentismo, como bien fijó en Resolución aprobada casi unánimemente por su Comité Federal, pasas a engrosar una de estas dos listas:

  • Fachas recalcitrantes antipodemitas
  • Haters de Pedro Sánchez

También cabe la posibilidad de que te pase lo que a mí, que engroses ambas listas dependiendo del día y del insultador que se te acerque.

No creo que sea facha, más bien todo lo contrario, soy una persona de izquierdas, socialista y si me he caracterizado por algo siempre, es por estar entre los más “rojos” de mi partido. Tampoco soy antipodemita, pero tengo el defecto de defenderme cuando me atacan llamándome: casta, régimen del 78, corrupta, facha y demás lindezas que tienen por costumbre adjudicarnos a los del PSOE, Pablo I. y sus mariachis.

No soy hater de Pedro Sánchez, es verdad que no lo apoyé en verano, mi opción fue Eduardo Madina, lo hice pública y notoriamente porque lo consideraba mejor candidato y porque era mi derecho elegir entre los tres compañeros que se presentaron a la Secretaría General del PSOE en el verano de 2014. Pero también es verdad que una vez en el cargo alabé sus aciertos como el acudir a la televisión siempre que se le requería o el enorme Debate sobre el Estado de la Nación que se marcó frente a un noqueado Rajoy.

Todo cambió el 11 de febrero de 2015 cuando su adjunto, César Luena, evidentemente con su anuencia, decidió defenestrar a Tomás Gómez, Secretario General del PSM y candidato elegido por la militancia de Madrid, cargarse a toda su Ejecutiva, disolver el Comité Regional de Madrid y ponernos en gestora, con, nada más y nada menos, que el ínclito Rafael Simancas como Presidente de la misma. Este atropello, esta barrabasada de la dirección federal hacia el socialismo madrileño hizo que perdiera el respeto por aquellos que no nos habían respetado y comprendiera que a partir de ese momento lo que cabía de esperar eran más arbitrariedad, más decisiones personalistas en busca del propio interés y mucho sufrimiento para tantos y tantos buenos socialistas de corazón, socialistas de base, socialistas del alma.

El tiempo me ha dado la razón, en la campaña electoral de las municipales y autonómicas, con abandono de los candidatos “no afines” al Secretario General, en el Congreso Extraordinario Regional del Partido Socialista de Madrid y las purgas posteriores y, sobre todo, en la elaboración de las listas al Congreso de los Diputados, con inclusiones de personas ajenas al Partido cuyo mayor mérito era habernos insultado hasta la nausea desde la tribuna del Congreso.

Todas estas cosas han influido, sin duda ninguna a cosechar un resultado electoral desastroso en el ámbito nacional, apenas 90 diputados y realmente vergonzoso en Madrid, donde la lista encabezada por el propio Pedro Sánchez ha obtenido aún menos votos que la media del Partido, dejándonos en la cuarta posición, con PP, Podemos y hasta Ciudadanos, por delante de los socialistas.

Pero, independientemente de quien fuera el candidato o candidata del PSOE, yo seguiría pensando que intentar acudir a la sesión de investidura con tan solo 90 Diputados y apoyados por una amalgama de grupos cuyo único denominador común es que odian al PP un poco más que a nosotros, me seguiría pareciendo que más que investidura sería “embestidura”.

Martuniki para @Rebeldia_es.

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