¿Narcos de moda? – El Chapo Guzmán

Chapo Guzman narco

¿Narcos de moda?

Por Grettel Reinoso Valdés para Rebeldía

Ya sea con su fuga espectacular, el intercambio de mensajes románticos con una actriz o su tercera captura, el Chapo Guzmán ha sido, sin dudas, uno de los hombres más mediáticos de los últimos meses. Este líder del narco ha pasado por todas las portadas y noticiarios y ya le conocen hasta las abuelitas.

Consciente de su popularidad, el propio Jefe del Cartel de Sinaloa ha hecho gestiones para que se ruede un largometraje sobre su vida, a través de la estrella de telenovelas mexicana Kate del Castillo, quien parece ser la nueva musa inspiradora de Guzmán y con la que se enviaba mensajes de halagos y proposiciones. Fue la actriz justamente quien sirvió de contacto entre El Chapo y el multipremiado actor norteamericano Sean Penn, quien le realizara una entrevista el pasado octubre, en la clandestinidad, para la revista Rolling Stones.

En plena era “Chapo”, el imaginario narco nos vuelve a remontar a su gran fetiche internacional, el colombiano Pablo Escobar, que regresa a los titulares a través de la ficción. Benicio del Toro le ha encarnado en el filme de 2014 “Escobar: Paradise Lost” (Escobar: Paraíso perdido) y la serie “Narcos”, de Netflix, basada en la vida del líder del Cártel de Medellín, se ha convertido en la nueva “Breaking Bad”. Tras su primera temporada, ya se anuncia el estreno de la segunda y el inicio de rodaje de la tercera, lo cual reafirma el éxito total de la serie, protagonizada por el actor brasileño Wagner Moura, el Coronel Nascimento de Tropa de Élite.

Un famoso tweet aseguraba por estos días que Netflix tiene actualmente más archivos sobre el narco que la propia DEA y a pesar del tono de broma, es sorprendente la cantidad de nuevos materiales que ha creado o recopilado sobre el tema el nuevo gigante de la televisión online. Por sólo citar algunos ejemplos -que el iDigital Times recomienda para todos aquellos con “Escobar manía” que no pueden aguantar al estreno de la segunda temporada de la serie-, están los documentales “Sins of my father” (Los pecados de mi padre), “Cocaine Cowboys”, “Cartel Land” o el 30×30 de ESPN “Los dos Pablos”, así como algunas películas y un montón de bibliografía.

Pero si bien esta fascinación por el tema “narco” ha irrumpido de pronto en los estándares de consumo de la sociedad occidental, en los pueblos y ciudades de sus grandes exponentes existe desde hace tiempo una intensa relación de amor-odio al narco que ha creado mitos y abarrotado altares.

En 2008, a quince años de la muerte de Escobar a manos de la policía, sus familiares y allegados desplegaron toda una campaña en Medellín para limpiar el nombre del señor de la droga. Para ello se dedicaron a crear camisetas con “las muchas facetas de Pablo”, el Pablo comunitario, el del barrio, el creador de obras públicas, casas e iglesias; junto a otros souvenires que narran las peripecias del capo, vistas desde su lado “no violento” y carismático. Junto a las de equipos de fútbol o el Che Guevara, las camisetas de Escobar se han convertido en uno de los principales souvenires de toda Colombia. La familia también se dio a la tarea de organizar tours y recorridos por algunas casas, escondites e incluso la tumba de Escobar, atracción turística que se ha masificado y hoy se puede encontrar entre las principales recomendaciones de los usuarios en Trip Advisor.

Pero cuando hablo de moda, lo digo literalmente, como una tendencia en boga, asociada sobre todo al mundo del “look” y que tanta influencia ha ganado en esas prácticas cotidianas de la sociedad moderna.

Abundan por estos días los artículos en revistas “fashion” que resaltan los encantos de nuevas tendencias impuestas por la serie “Narcos”: las botas de Poison (Veneno), los sombreros de José Gacha, las camisas de Pablo y sus sicarios, la gorra de Gustavo Gaviria y lo que parece ser un nuevo “trending”: los “narco jeans”, a la usanza del agente de la DEA Javier Peña.

Una vez más, la “narco-moda” no es cosa nueva. Ya estaba latente en México desde los ochenta y noventa, con un toque ranchero de camisas estampadas, botas de piel, grandes sombreros, cinturones con hebillas y mucho oro. Pero ya para el nuevo milenio esta moda se fue sofisticando y los mafiosos mexicanos se volvieron más elegantes y menos llamativos. Así, en el año 2011 estalló el boom de las “Narco-Polo”, camisetas Polo, de Ralph Lauren, con cuello abierto abotonable y que llevaban varios narcotraficantes del Cartel de Sinaloa, apresados en una redada. Sus imitaciones, fabricadas en el mercado negro, tuvieron tal demanda en las calles de México, que hasta se les conocía según su color, de acuerdo al nombre o mote del que la llevaba puesta durante el arresto: la verde, por ejemplo, era “La Barbie” y la azul “La J.J”, en referencia a los narcos Edgar Valdés Villareal y Jose Jorge Balderas.

En tiempos del Gran Hermano orwelliano, de geopolítica y deshumanización, esa suerte de autoridad paralela, de poder emanado del barrio, de organización que viola las reglas y reta a las autoridades surte cierto efecto de fascinación; aún cuando son más que conocidas sus historias de sangre y terror. El mercado, la gran droga de estos tiempos, se encarga del resto…

Para @Rebeldia_es por Grettel Reinoso Valdés

Un pensamiento en \"¿Narcos de moda? – El Chapo Guzmán\"

  1. Muy a tono con los tiempos que corren el articulo. En par de visitas a colombia vi que al igual que querian poner aguas entre la imagen pais exportador de coca, disfrutaban ver como la fascinacion por escobar le daba mas reditos que su famoso cafe. Vi al igual cuando era transmitida la serie como en paises como Chile y Peru se paraba el quehacer para disfrutar las ”travesuras” del escobar. Sus frases eran un iman para los jovenes y sin dimensionar el fondo eran usadas como chiste en toda reunion social. Me toco estar en EEUU ahora que recapturaron al Chapo y hacerlo en una ciudad de mayoria Mexicana …es como si estuvieramos viendo la segunda parte de una pelicula …la imagen del Chapo es de culto.

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