Nueva política: Sánchez Presidente del Gobierno.

Nueva política: Sánchez Presidente del Gobierno.

Nueva política: Sánchez Presidente del Gobierno.

En Rebeldía hemos valorado y ensalzado la actitud política de Pedro Sánchez de aceptar la invitación del Rey para intentar conformar un gobierno.

Valoramos y ensalzamos la actitud política de Albert Rivera de negociar con el Psoe un programa de reformas políticas y de gobernabilidad para España.

En estos momentos toda actitud valiente como la del líder socialista y prudente como la del de Ciudadanos es de agradecer.

Sin embargo, en Rebeldía pensamos que hay otros actores políticos a los que es difícil de entender: Rajoy e Iglesias. Que lleven al país a nuevas elecciones por razones tácticas de conveniencia personal y atendiendo más a las encuestas electorales que a las voces que se alzan de Norte a Sur de nuestro país para que no se vuelvan a repetir unas elecciones que pueden no aclarar el actual panorama político demuestra, de por sí, un egoísmo y, todo hay que decirlo, una estupidez impropia de quien dice querer trabajar para su país o para las clases populares.

Si Rajoy espera que tras una posible fallida investidura de Sánchez éste le vaya a llamar para negociar una nueva investidura que le permita formar un gobierno en minoría es que no ha entendido nada. El Psoe, los socialistas, nunca van a permitir que gobierne el hombre, mudo, autista, que ha llevado al país a una de sus peores crisis políticas. Ha permitido y apoyado que Podemos, un movimiento populista, sectario y frentista, tuviera en la campaña, en los medios y en su discurso, un protagonismo mediático que no se merecía con el único objetivo de perjudicar al Psoe, un partido político que ha demostrado una lealtad institucional que solo una persona taimada y desconfiada podía cuestionar. Rajoy ha permitido la corrupción generalizada de su partido y se ha aprovechado de ella para ver como sus posibles competidores políticos desparecían uno a uno perseguidos por la justicia. Ha llevado a la monarquía al borde del ridículo al negarse a ir al Parlamento y someterse a una sesión de investidura que presumía perdida para formar un gobierno que él manifiesta fundamental. ¿Qué esperaba, el agotamiento de las instituciones y de los ciudadanos para que se convocaran elecciones por incomparecencia de algún político? Debió ser responsable y tener las agallas que se precisan y se esperan de un Presidente del Gobierno porque el resultado de sus esperanzas hubiera sido el mismo: él no pasaría la sesión de investidura y Sánchez tampoco. Estaríamos donde estamos y donde vamos a estar, a las puertas de unas elecciones, pero con un Presidente del Gobierno, con un Presidente del Partido Popular, en quien confiar.

Es la hora de irse, o la hora de demostrar tal y como se le llena la boca, de dar paso a un gobierno del Psoe apoyado por Ciudadanos, Coalición Canaria, Partido Nacionalista Vasco y todos aquellos que quieran demostrar que les interesa más su país que su Partido o su propia persona.

Sirven muchos de los argumentos anteriores para el líder de Podemos. Iglesias piensa que unas elecciones le benefician y que superará al Psoe en número de votos y de diputados, pero eso está por ver y en el supuesto de que fuera así solo perjudicará a las clases populares, a la izquierda, a las fuerzas de progreso como a él le gusta llamar a todo lo que está más allá del Partido Popular, pero unas nuevas elecciones no resuelven ninguna de sus preocupaciones aunque consiga un puñado de votos o de diputados más. Nadie, ninguna persona honesta, le perdonará que haya permitido un gobierno del Partido Popular con Rajoy al frente 4 años más.

En Rebeldía hemos defendido y defendemos unas nuevas elecciones, después de comprobar por activa y por pasiva que las únicas salidas posibles, gobierno en minoría del PP o gobierno del Psoe apoyado por Ciudadanos, no son posibles debido a la actitud de ambos líderes: Iglesias y Rajoy. La alternativa que defiende el segundo, un gobierno del Pp, Psoe y Ciudadanos presidido por él, es un aborto que no conviene, ni seria beneficioso para la democracia, aunque le sirviera a él para pasar éste calvario y la alternativa del segundo, un gobierno que permita referéndums de autodeterminación no es un aborto es una bomba que nos estallaría percutida por la UE.

Es preciso un nuevo proceso electoral en el que los partidos contesten a las pocas preguntas que tienen ya los españoles y que sirvan para que de una vez por todas sepamos quien quiere y puede ser útil para los ciudadanos y para el conjunto del país: referéndums autonómicos, plurinacionalidad y alianzas poselectorales.

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