ELECCIONES EL 26 DE JUNIO

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ELECCIONES EL 26 DE JUNIO

Rotas las negociaciones, dinamitados todos los puentes, fuera las caretas y las imposturas, todos los partidos políticos han reconocido que nos dirigimos inexorablemente hacia unas nuevas elecciones generales, que, por ley, se celebrarán el 26 de junio, salvo que la mano que dice tener tendida aún, Pedro Sánchez, lo remedie.
Aunque el todavía líder de los socialistas, Pedro Sánchez, haya mostrado su voluntad de buscar el gobierno de los 199 (suma de los diputados de PSOE 90, Podemos 69 y Ciudadanos 40) hasta el último minuto, lo cierto es que las declaraciones de su jefe de negociadores, Antonio Hernando, han dejado claro que el diálogo está roto, que no se van a volver a sentar para negociar nada y que Podemos, según su opinión, ha estado jugando con los socialistas ya que nunca ha tenido voluntad real de pacto.
Si atendemos a lo que dicen los líderes de los otros partidos concitados a ese pacto de los 199, las conclusiones son aún menos esperanzadoras. Para Iglesias, los socialistas deben romper el acuerdo con Ciudadanos y ceder a sus peticiones de ministerios para conformar un gobierno del cambio, que necesariamente tiene que contar con el apoyo de los independentistas catalanes, algo rotundamente prohibido por Resolución del Comité Federal del PSOE.
Para Rivera, en cambio, los socialistas deben dejar que sea el PP quien les ayude a gobernar, por acción o por omisión, formando eso que la prensa del régimen (del 78) llama Gran Coalición, por el bien de España, para salvaguardad la Unidad Nacional y porque así lo requieren los mercados, pero que también está entre los supuestos inadmisibles que se aprobaron por unanimidad en el Comité Federal del PSOE el pasado 28 de enero.
Lo cierto es que algunos, entre los que me cuento, ya advertimos la noche del 20 de diciembre, a la vista de los resultados electorales, que la aritmética parlamentaria hacía que fuera imposible gobierno alguno. Aunque en la Cámara hay una clara mayoría de derechas, no alcanzan la cifra mágica de los 176 diputados que les permitirían gobernar, del mismo modo, que la izquierda, tampoco suma lo suficiente si no es con el apoyo envenenado de los secesionistas catalanes, algo absolutamente inadmisible para un partido como el socialista, que presume, con razón, de ser el mayor artífice de la España de la solidaridad interterritorial.
Casi cuatro meses después y tras haber visto a Sánchez intentar un pacto a la portuguesa, un gobierno transversal, un gobierno de progreso y hasta un gobierno transversal, representativo, ejemplar, social y parlamentario, no queda otra que rendirse a la evidencia de que el PP tiene 123 diputados, una minoría de bloqueo para casi todo y una mayoría absoluta en el Senado que hace imposible tramitar Leyes Orgánicas y mucho menos cambios en la Constitución y que esta legislatura iba a ser un infierno inviable para los socialistas con 89 tristes diputados (más el independiente canario que vota con nosotros).
Lo peor es que según todas las encuestas, el 26 de junio los partidos que más mejorarán su resultado son el PP y Ciudadanos, alcanzando, seguramente, una mayoría absoluta que les garantice cuatro años más de políticas de derechas, liberales, insolidarias y dañinas para la inmensa mayoría de los españoles, esos que menos tienen y más necesitan de lo público que azules y naranjas tanto denostan. Y esto es así porque los ciudadanos no han comprendido que Pedro Sánchez intentara gobernar siendo el segundo a años luz del primero, ni que tratara de pactar con tirios y troyanos, ni que permitiera afrentas gravísimas a su organización poniendo ene mil veces la otra mejilla a Podemos…
Ahora, cabe preguntarse si el PSOE tenía otra opción y yo defiendo que sí, lo hice entonces y lo vuelvo a hacer ahora. Pedro Sánchez y todo su equipo deberían haber dimitido la noche misma de las elecciones tras cosechar el peor resultado para los socialistas desde el advenimiento de la democracia. Una vez dado el paso atrás, aquellos que se pusieran al frente del Partido deberían haber permitido un gobierno débil de la derecha imponiéndole durísimas condiciones para ello, como la derogación de los aspectos más dañinos de la Reforma Laboral o la Ley de Educación, la dotación suficiente de la Ley de Dependencia, la supresión de copagos, o cualquier otro requerimiento que se considere programáticamente indispensables.
De haberlo hecho así, este gobierno apenas hubiera durado un par de años, siempre con el control implacable del PSOE en la oposición y con la espada de Damocles de una moción de censura bien alta. Al mismo tiempo, los socialistas hubiéramos podido rearmarnos, hacer una reforma en profundidad de nuestra organización modernizándola, volviéndola más transparente, participativa y democrática. Hubiéramos podido renovar nuestros cuadros, abrir nuestras sedes a la sociedad, mejorar nuestras normas internas, que en muchos casos son contrarias a la Constitución y otros preceptos legales. En una palabra, volver a ser el Partido Socialista Obrero Español que cosechaba en las urnas mayorías de progreso que permitieron hacer de España un país referente en el mundo, para que todos esos millones de votos que hoy se han ido a Podemos, a Ciudadanos o a la abstención, volvieran a encontrar razones para elegir la papeleta con el puño y la rosa.

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Un pensamiento en \"ELECCIONES EL 26 DE JUNIO\"

  1. Absolutamente de acuerdo desde principio a fin.Será, en su caso, la posibilidad tras el 26 de Junio, quiza en una posición mas endiablada si I.U y su pacto con Podemos funciona y si es cierta la subida de PP y CS. (COSA PROBABLE),
    La solución aún es posible: ……………

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