Por qué me fuí de Podemos

Podemos

Podemos: por qué me fui

Querido Pablo:
Lo normal es que hubiera tratado de dirigirme a ti mediante sesudo y académico escrito, pero como has personalizado tanto la política, bien porque tú eres el único, nuestro salvador, bien porque has personificado a nuestro enemigo (la casta, los ricos, los que hicieron la transición), me voy a dirigir a ti también de modo individualizado, y qué mejor medio que una carta, esta carta.
No sé si soy casta. Sé que no soy rico y que me siento orgulloso de la transición que hizo mi país de un régimen autoritario a una democracia plena. Los defectos que pueda tener los achaco a las personas y no a las leyes, que son tan democráticas como las de cualquier otro país democrático y equiparables a ellas.
Nací en pleno franquismo, por lo que viví la represión, la fiereza del régimen y su apestoso descalabro, y luché, lo que pude, por la democracia.
Nunca fui militante de ninguno de los partidos de lo que tú llamas casta y confieso que nunca me planteé militar en ningún partido; sin embargo, me atreví a inscribirme en la formación que has «creado de la nada y sin ayuda de nadie» (Podemos), pero poco ha durado mi permanencia. He decidido darme de baja de Podemos por haber sido considerado traidor a tu Movimiento por militantes que dicen estar con Podemos «hasta la muerte», con el Sr. Errejón hasta el final y dispuestos a luchar contra la casta hasta su desaparición; yo solamente dije que considero que el Sr. Errejón ha cometido una falta administrativa al incumplir un contrato y que la UMA tiene derecho y obligación de sancionarle. Afortunadamente vivo en un país, Israel, en el cada vez que se oye a alguien prestar tal lealtad al Führer se eriza la piel, y esta sensibilidad que también adquirí en la lucha contra el franquismo es la que me ha permitido ver que tu Movimiento Podemos está lleno de personas que no quieren cambiar mi país, no quieren mejorar las condiciones de vida de la gente ni desean una democracia más participativa. No es lo mas adecuado atemorizar a la ciudadanía encasillándola y calificándola con adjetivos baratos, como casta y otros de uso común entre tus seguidores para conseguir el poder, razón esta que se ve como última de tu proyecto, pues no ser de derechas ni de izquierdas con lo que está cayendo solo demuestra el deseo de pertenecer a esa casta que denunciáis, gente sin ideología. Luchar contra todo y contra todos es despreciar el trabajo, el esfuerzo de millones de ciudadanos que han puesto su grano de arena para que tú y tus seguidores podáis, entre otras cosas, insultarlos libremente y hacer de ello un ideario político.
Debido a la fuerza de las emociones que impregna tu Movimiento, no he querido entrar en el análisis del programa político, que no es más que un conjunto de mantras ya escuchado repleto de injusticias (¿Desde cuándo la izquierda ha considerado que alguien pueda recibir una prestación de la cuna a la tumba sin aportar nada? ¿Desde cuándo alguien puede recibir la misma prestación, sin haber cotizado un solo día, que otro que ha cotizado decenas de años, a veces por la máxima, y que al final de su vida ha dejado de cotizar involuntariamente? ¿Desde cuándo la izquierda ha propuesto una política de puertas abiertas a la inmigración en vez de acabar con las causas que la provocan allí donde la provocan? ¿Desde cuándo…?). No deseo entrar en la política exterior que se circunscribe, igualmente, a mantras ya caducos y que en el caso de Oriente Medio no denota más que prejuicios y falta de realismo.
En definitiva soy un ciudadano preocupado por la grave crisis que atraviesa mi país, por la situación de miseria a la que muchos compatriotas se han visto abocados involuntariamente y la pérdida de derechos sociales que tanto nos costó conseguir; trabajé, como muchos, para consolidarlos y estoy dispuesto a pelear para que se nos devuelvan pero contando con la experiencia que tenemos, utilizando la razón y el conocimiento que hemos adquirido como colectivo y personalmente y contando las verdades que como personas comprometidas nos corresponde: de esta solo se sale trabajando más y mejor, cumpliendo escrupulosamente la ley y desterrando para siempre de nuestra cultura política la demagogia y el populismo además de respetar al votante presentándoles un programa elaborado, creíble y factible.
Tengo que agradecerte, sin embargo, que hayas movido la ciénaga que amparaba la corrupción y que ha obligado a los partidos de la casta a mover ficha, pero sinceramente no es otro Movimiento lo que necesita España, sino sensatez y cordura para resolver los graves problemas que tiene.

Carta originalmente publicada en El Confidencial