Un socialista de corazón: ahora toca comprometerse.

Socialista Ciudadanos

Un socialista de corazón: ahora toca comprometerse.

He escrito varias veces sobre Pedro Sánchez, la primera el día 3 de enero de 2016. Le escribí una carta en la que además de reprocharle ciertas actitudes le pedía que pusiera su cargo a disposición del partido socialista. En un mensaje que escribimos en twitter pedíamos, cuando nadie pensaba aún en ello, que Psoe y Ciudadanos se pusieran de acuerdo para presentar a la sociedad una oferta de gobierno, nadie nos hizo caso y sufrimos todo tipo de críticas. Se nos llamó fascistas, tuvimos que escuchar que apoyar a “falangito”, así llaman muchos que dicen ser de izquierdas al Sr. Rivera, era una traición a la clase obrera, al Psoe y los ideales de Pablo Iglesias, sin embargo mantuvimos nuestra posición.

Defendimos el acuerdo entre Psoe y Ciudadanos, por el acuerdo en sí y por su contenido, dijimos que era política en estado puro y lo hemos defendido, dentro y fuera del Partido Socialista.

Durante muchos años he defendido y trabajado por la mejora de las condiciones de vida de los más desfavorecidos, trabajadores, marginados, minorías… y lo he hecho desde múltiples plataformas y de modos diversos, desde la militancia sindical hasta el compromiso personal y en la vida privada, pero nunca había dado el paso de militar en un partido político. Como muchos españoles pensaba que la afiliación política entrañaba una pérdida de la independencia que no podía permitirme. La “independencia” me permitía creer que, de un modo u otro, estaba por encima de mis conciudadanos, de aquellos otros que arrastraban su autonomía en la militancia política. En esto, como en otras muchas cosas, Franco también dejó su huella: la política era el mal que infectaba la idílica bondad de los españoles. Sin embargo en los últimos tiempos la arrogancia de quien se creía superior al resto de los españoles, muchos políticos catalanes, la estulticia de quien no teme aliarse con el diablo para conseguir sus fines, Iglesias y adláteres, y quien de una u otra forma con su “autonomía” y su aura de independiente no querían comprometerse en la defensa de la democracia y los valores de la Transición, me han llevado a romper con mi tradicional rechazo a la militancia en un partido y afiliarme al Partido Socialista.

Siempre me he considerado de izquierdas y tuve la arrogancia de considerar a los socialistas personas de derechas pero dada la deriva leninista de quien debería haber ofrecido una alternativa a la pragmática política de la socialdemocracia he considerado un deber afiliarme en el partido que ha dado claras muestras de compromiso con la democracia, la convivencia pacífica, la defensa de la unidad del país y el respeto a las leyes que voluntaria y libremente nos hemos dado. Me he afiliado en una pequeña agrupación socialista, la del pueblo en el que resido, de 20 afiliados, conmigo 21, para demostrar que no busco nada, no deseo más que aportar una pequeña contribución, una humilde experiencia, a la sensatez política en estos tiempos convulsos y fáciles para la demagogia y el populismo.

No soy una persona importante, ni conocida, ni influyente, pero soy una persona honesta y pongo por testigo la terquedad de mi actitud como prueba de la necesidad de comprometerse, de aportar lo que cada cual pueda para que nuestra convivencia, nuestro futuro y el de nuestros hijos se forje dentro de los valores democráticos de justicia social, solidaridad y progreso que el socialismo encarna.

No deseo engañar a nadie ni ocultar mi ideario y compromiso y como dijo Indalecio Prieto me siento socialista a fuer de ser liberal.

No queda mucho por decir, solo pedir al resto de partidos políticos y sus líderes y militantes la misma altura de miras, el mismo compromiso con nuestro futuro que han demostrado hoy con su participación en la consulta, apoyándola, los socialistas de toda España. Estoy convencido de que Pedro Sánchez será un buen Presidente del Gobierno y que el PSOE, como otras veces a lo largo de nuestra historia, demostrará su razón de ser y su compromiso con los valores que por tradicionales no dejan de ser actuales: lealtad con el país y las clases trabajadoras y sensatez para atemperar el lícito pero inútil enfado de los diferentes populismos.

Para terminar, no puedo obviar escribir desde el corazón como me reprochan mis amigos periodistas, pero este blog y esta tribuna pretenden ser una voz personal sobre los diversos temas que nos afectan como personas y como españoles.

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