Vivir sin dinero IV: ¿Retorno a las cavernas?

Daniel Suelo sin dinero

Vivir sin dinero IV: ¿Retorno a las cavernas?

Cuando en 2009 la revista norteamericana de moda y estilo para hombres “Details” publicó un perfil de Daniel James Shellabarger, su historia llamó la atención y medios como The Guardian, el Huffington Post o la BBC rápidamente se hicieron eco de ella, otorgándole fama internacional. Sin embargo, para entonces ya Daniel James llevaba nueve años viviendo sin dinero.

Natural de un suburbio de Denver, Colorado, este defensor de la vida simple o “minimalista” nació en 1951 y a los 49 años juntó todos sus ahorros (30 dólares), los dejó en una cabina telefónica y se lanzó a la aventura de prescindir del dinero en su existencia vital.

Desde entonces se le conoce como Daniel Suelo -por el vocablo español “suelo”-, un hombre de sesenta y cinco años, con su sombrero negro y melena canosa. Mientras que en la revista Details aparecía su foto entre anuncios publicitarios de moda, relojes y ropa de marca, este veterano de la comunidad sin-dinero vive parte del tiempo en una caverna en Moab, Utah, y se alimenta de frutos salvajes, de comida desechada o de lo que comparten con él sus amigos y conocidos.

Junto a su dinero, aquel día de otoño del nuevo milenio, Daniel se deshizo también de su pasaporte y licencia de conducción y en general de todas sus ataduras con la sociedad. No tiene pensión ni seguro de vida; tampoco usa bonos de comida ni ayuda alguna del gobierno.
Portador de un mensaje de liberación, Suelo explica y difunde su estilo de vida en video perfiles como el de Moneyless in Moab (Sin dinero en Moab) o Zero Currency: “Cuando usaba dinero, siempre estaba carente. El dinero significa carencia, cosas del pasado (deudas) y cosas del futuro (créditos), pero nunca del presente”.

Antes de abandonar el dinero, Suelo se desempeñaba como trabajador social y trabajaba justamente con personas desamparadas y sin hogar. La idea de ser un sin techo -cuenta- le parecía terrible, especialmente en los refugios de acogida de las ciudades, cuyas condiciones y situación suele ser degradante.

Después de reflexionar mucho sobre el concepto de no tener hogar, Daniel llegó a la conclusión de que lo que más temor le infundía, esa ansiedad que le acosaba al pensar en ello, no era especialmente un miedo a la soledad o a la cuestión física como tal de no tener un techo, sino sobre todo a lo que pensaría la gente. Se trata de otra de las tantas presiones sociales.

Sin embargo, tras 16 años viviendo sin dinero confiesa también atravesar fases de inseguridad o cuestionamiento. “A veces me pregunto qué rallos estoy haciendo; pero cuando me quedo a solas en el cañón (del Colorado) y miro a mi alrededor todas mis dudas desaparecen”.

Daniel-Suelo sin dinero
Daniel-Suelo sin dinero

Pero Daniel Suelo lejos de ser un enajenado o un anacoreta apartado del mundo, está en constante intercambio con la sociedad. Mantiene un blog y una web, en la que recoge experiencias, artículos, videos y mensajes y que actualiza desde la biblioteca pública de Moab. Viaja por el país, da charlas, hace nuevos amigos, visita comunidades con experiencias similares y comparte sus habilidades de forma gratuita.

En 2009, a raíz de su fama repentina, el gigante editorial Penguin se acercó a Suelo para solicitarle que escribiese una autobiografía, pero entre sus condiciones se encontraban que él no recibiría dinero a cambio y que el libro sería distribuido de forma gratuita. Penguin, por supuesto, no aceptó, pero en cambio le solicitó el encargo a un amigo de Daniel, Mark Sundeen, quien se convertiría en el autor de The man who quit money (El hombre que dejó el dinero), publicado en 2012 por Riverhead/Penguin. Suelo, sin embargo, logró imponer que al menos se diera un número considerable de copias de forma gratuita, lo cual se hizo en las diferentes giras y promociones del libro.

En una entrevista de BBC News a Mark Sundeen éste declaró: “Escuché de Daniel hace como diez años. Entonces pensé que estaba loco, decía que el dinero era una ilusión y yo no estaba de acuerdo. Pero en 2008, tras la debacle económica en la que el dinero simplemente se desvaneció, decidí darle otra mirada a la historia de este hombre. Quizás tuviese razón”.
“Nuestro sistema financiero es un gran problema”- continúa Sundeen. “Es tan grande que no podemos controlarlo y de muchas maneras nos esclaviza. Lo peor es que nos sentimos impotentes para cambiarlo. Y entonces aparece Daniel y te dice: Hey, no tienes que ser parte del sistema. Yo he probado por doce años que se puede sobrevivir y vivir abundantemente sin usar el dinero. Y eso inspira a las personas. Esa es la razón por la que finalmente escribí ese libro”.

Sin dudas, la historia de Suelo ha despertado pasiones y admiradores que le respetan, le citan, le consultan; pero al mismo tiempo suscita una ola de críticas que argumentan que este hombre va de gratis por la vida y que el sistema colapsaría si todos viviésemos a su manera. A ello, Sundeen responde que es el planeta el que colapsará, y mucho más rápido, si todos seguimos viviendo tal y como lo hace el estadounidense promedio.

El pasado año, sin embargo, Suelo decidió abandonar su cueva y regresar a la civilización, en Fruita, Colorado, con el único propósito de cuidar de sus padres, ya muy mayores. Aunque continúa viviendo sin dinero ha tenido que retomar su licencia de conducción para poder transportar a sus padres. Para no perder la costumbre y mantener la coherencia con el modo de vida que ha seguido durante casi quince años, instaló su tienda de campaña en las márgenes de un río cercano. Desde allí se mueve a casa de sus padres y cuida de ellos a la vez que permanece en lo que para él es el “mundo real”.

De sus quince años habitando parte del tiempo en una cueva y en general viviendo sin dinero hasta hoy, la principal enseñanza que ha recibido, confiesa, es que nuestra verdadera naturaleza vive igualmente sin dinero, dando y recibiendo de forma gratuita. “Incluso el director ejecutivo más formal es humano debajo de su coraza y da y recibe de forma gratuita con amigos y familiares. Al cultivar esta naturaleza en mí mismo he podido apreciarla en otros y puedo asegurar que se puede cultivar en otros”.

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