Zika: una maldición o un error humano

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Zika: una maldición o un error humano

Por si el Zika no fuese ya motivo suficiente del terror de las embarazadas, está dando mucho que hablar una versión genéticamente modificada del Aedes macho (MMG), creada por los laboratorios Oxitec para combatir el dengue, el chikungunya y el Zika -reduciendo la esperanza de vida de los insectos y sus crías- y liberada al entorno natural a partir de 2012 cerca de la ciudad brasileña de Juazeiro. Sin embargo, algunos expertos advirtieron desde inicios del proyecto las posibilidades de lograr efectos contraproducentes. En gráficas publicadas por el Ministerio de Salud de Brasil puede apreciarse una coincidencia entre las áreas más afectadas por contagio del virus del Zika en humanos y las zonas donde fueron liberados estos mosquitos genéticamente modificados. ¿Coincidencia?

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Por estos días el terror de la población y especialmente de las embarazadas se concentra en un ser diminuto llamado Aedes. Este mosquito rallado -de la familia de los “mosquitos tigre”- de unos 5 milímetros, es el trasmisor de los virus causantes de males como la fiebre amarilla, el dengue, el chikungunya y la más reciente amenaza internacional: el virus del Zika, asociado a casos de microcefalia en el feto.

Si bien este virus fue descubierto hace más de medio siglo en África, los dos grandes brotes se han producido recientemente, en la llamada Polinesia francesa, entre 2013 y 2014, y en Brasil, en 2015, desde donde se ha extendido a otros países del continente americano, hasta cruzar el Atlántico.

A día de hoy la situación es crítica: un Comité de Emergencia fue convocado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cual aceptó la relación que existe entre la infección por Zika durante el embarazo y la microcefalia en los recién nacidos (bebés que nacen con la cabeza reducida) y otros problemas neurológicos cuya aparición aumenta en Brasil a la par de la propagación del virus. El pasado día 3 se reportaban unos 4783 casos sospechosos de microcefalia, de octubre a la fecha, mientras que durante 2014, antes de la llegada del Zika a Brasil, se registraron apenas unos 150 casos confirmados de esta malformación.

El segundo país más afectado por el Zika -que se está propagando a gran velocidad- en América Latina y el Caribe es Colombia, cuyo presidente Juan Manuel Santos informó personalmente a la prensa esta semana sobre más de 25 600 personas infectadas en esa nación, incluidas 3177 mujeres embarazadas, si bien no existen hasta ahora casos de microcefalia asociados a la enfermedad.

Además de los 23 países de América con casos confirmados de Zika, incluidos los Estados Unidos, la semana pasada se conoció la existencia de seis casos en España, entre ellos una embarazada en el primer trimestre de su gestación. La joven, residente en Cataluña, viajó recientemente a Colombia, donde se cree que contrajo la enfermedad, pues hasta el momento no se reporta transmisión local alguna.

De cualquier forma, ya se habla de otras posibles vías de contagio, como transfusiones de sangre, o a través de la saliva, la orina y las relaciones sexuales; pero éstas fuentes no han sido científicamente confirmadas, ya que no se descarta la previa picadura del Aedes en el contagio.

El período de incubación de la enfermedad es de muy pocos días, tras los cuales aparecen los síntomas: fiebre, conjuntivitis, erupciones, mialgias, malestar y cefaleas; muy parecidos a los del dengue y otras infecciones por “arbovirus”, pero a diferencia de su pariente, el Zika en sí es un mal menor y la enfermedad suele ser leve, sin un tratamiento específico más allá del reposo, la ingestión de líquidos abundantes y algún que otro analgésico, pues no existen vacunas disponibles hasta el momento. El verdadero peligro de este brote epidémico radica, como ya se ha dicho, en el contagio de las embarazadas y las posibles malformaciones que pudiese ocasionarle al bebé.

Con lo cual el Centro de Control y Prevención de Enfermedades estadounidense (CDC) y su homólogo europeo, han emitido sendos informes en los que se recomienda a las mujeres embarazadas o que estén intentando quedar embarazadas no viajar por el momento a países donde hay transmisión de Zika.

Por su parte, Naciones Unidas instó a los países más afectados a poner a disposición de las mujeres y familias métodos anticonceptivos e incluso, la posibilidad de interrumpir el embarazo, lo cual está prohibido en la mayoría de los países latinoamericanos. La reacción negativa de la iglesia católica no se ha hecho esperar.

Pero además de su posible relación con la microcefalia, se ha reportado un nuevo motivo de alerta ante el contagio del Zika: su posible conexión con el síndrome Guillán-Barré, una enfermedad autoinmune que afecta al sistema nervioso central y puede desembocar en parálisis permanente y que, al igual que la microcefalia, ha ido en aumento recientemente en América Latina, a la par del Zika.

La pasada semana las autoridades de salud en Colombia reportaron tres muertes atribuidas al Zika y precedidas por este extraño síndrome, con lo cual se habla de una “conexión casual”, entre ambos, aunque la OMS insiste en ser cautelosos al respecto, mientras no haya pruebas suficientes.

Para evitar la propagación del Zika las principales medidas tienen que ver con la prevención y apuntan a la reducción de los focos del mosquito Aedes, eliminando sus lugares de cría, a la vez que la disminución de su contacto con los seres humanos.

Más información sobre el programa con mosquitos genéticamente modificados la semana que viene en la revista Rebeldía.

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